domingo, 29 de enero de 2017

Las pensiones en España y ese camino a lo privado


La concepción neoliberal de la sociedad, lleva a los actores políticos, económicos y culturales, a promover la competencia y la individualidad; a poner a los mercados en el centro de la vida social, política y cultural, y, en suma a que la oferta y la demanda sean las que determinen el acceso o no a bienes y servicios, entre ellos derechos como la salud, la educación o las pensiones.

La experiencia en los países del sur en temas de pensiones privadas es aleccionadora. Los “chicago boys” de Pinochet, se esmeraron por ir sentado las bases para la irrupción de empresas privadas en el tema de las pensiones, las llamadas AFPs (administradoras de fondos de pensiones). A día de hoy, varios países en Latinoamérica, tiene implementado el sistema privado de pensiones, con obligatoriedad para los nuevos trabajadores. En algunos de estos países, para su implementación, hicieron falta desacreditar y reprimir ferozmente al movimiento social obrero, comprar silencios y, una gran campaña de desprestigio y miedo del sistema público de pensiones.

En España viene sucediendo casi lo mismo, los medios de comunicación y los políticos pro privatización de las pensiones, vienen desde hace un tiempo alentando a tomar un plan privado de pensiones que, según sus gurús, es la panacea. El gobierno, por otro lado, ha creado un mecanismo de cálculo de actualización de las pensiones basado en variables como la productividad, la esperanza de vida o la inflación. Todo esto ha traído pérdida del valor adquisitivo de los pensionistas, incentivos a la invertir en fondos privados de pensiones (deducciones en la declaración a la renta, es decir todos financiamos ya una parte de los fondos privados), las noticias constantes de agotamiento de la “hucha de las pensiones”, es decir una subliminal invitación ha invertir en fondos privados de pensiones
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Pero, no cabe duda que mejorar las pensiones tiene que ver con crear empleo digno, mejorar las condiciones laborales de los trabajadores, revalorizar las pensiones por encima  del IPC (por ejemplo el IPC de 2016 fue del 1,5 % y el aumento de las pensiones de 0,25%, perdiendo valor adquisitivo).

La lucha de jubilados y pensionistas continúa, estas mujeres y hombres que trabajaron durante toda su vida, hoy luchan por pensiones justas, no ya para ellos, sino para sus hijos y nietos.

La invitación de las aseguradoras privadas choca, felizmente, con la lucha constante de la clase trabajadora, además con la memoria de lo que fueron y son los fondos privados de pensiones en otros países, una forma de arrebatarnos un derecho conseguido.  No permitamos entregar un derechos ganado a la voracidad empresarial.


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