lunes, 9 de noviembre de 2009






  • ESPAÑA NUEVA LEY DE EXTRANJERIA: OTRA VEZ MIRANDO HACIA EL MISMO LADO

    Andrés Robles Chacón

    El miércoles 15 de septiembre, el gobierno inició los trámites previos para promulgación de la nueva de ley de extranjería, que afectará a cerca de cuatro millones de extranjeros que viven en el país ibérico. Los últimos días del mes de octubre, esta ley fue promulgada por el Congreso Español, que afectará a casi ciento cincuenta mil peruanos que viven en España.

    Esta ley plantea reformas en “consonancia” con la actual situación de crisis económica mundial y los planteamientos de la Unión Europea en temas de inmigración. En primer lugar se presenta la ley, propuesta por el Partido Socialista Obrero Español PSOE, como un dechado de bondad a favor de los extranjeros; por ejemplo, las personas que vengan reagrupadas por un familiar, tendrán no sólo el permiso de residencia, sino que además podrán trabajar, es decir, contarán también con un permiso de trabajo. Lo que aquí no se plantea, es que vivir en familia es un derecho humano, que no es ningún regalo y que el inmigrante, con su trabajo y los impuestos que paga, contribuye a sostener los servicios públicos (salud, educación, seguridad social, pensiones, etc.), servicios que además demanda en menor medida que los españoles. Además los trámites para reagrupar a familiares directos (cónyuges e hijos), son engorrosos y a veces prohibitivos por los requisitos que hay que cumplir.
    La reagrupación para ascendientes (padres), si antes era ya complicado, ahora se vuelve eterno, pues para reagrupar a los padres, el inmigrante debe poseer un permiso de residencia permanente (es decir, vivir por lo memos cinco años legalmente en España).
    Si estos aspectos han sido planteados como positivos, imagínense como serán los negativos; aquí algunas perlas:
    · Se aumenta el período de reclusión de cuarenta a sesenta días para los extranjeros sin permiso de residencia; esta reclusión se lleva a cabo en los CIE (centros de internamiento para extranjeros). Un contrasentido, pues estar “indocumentado” es una falta administrativa y no un delito. Quienes más sufren estas medidas, que ya se vienen dando, son nuestros hermanos africanos, que después de la odisea de surcar el mar en precarias embarcaciones y ver morir a muchos compañeros en el camino; llegan y los detienen.
    · Se prohíbe el empadronamiento de extranjeros sin permiso de residencia. El empadronamiento es el primer paso para inscribirse en el sistema sanitario (que por ley es universal y gratuito). Es decir, se condena al inmigrante “ilegal” a no tener asistencia sanitaria; y estamos hablando de un país del primer mundo y del siglo XXI.
    · Se penaliza a las personas que alojen o ayuden a un inmigrante sin papeles; éstas son multas cuantiosas entre 3000 y 10000 Euros. Tendrán que multar a muchas iglesias, asociaciones y personas que luchan por la igualdad y apoyan a los que no tienen documentos.
    · Se obliga a las líneas aéreas a enviar, antes del arribo del avión, la relación de pasajeros y sus fechas previstas de retorno, además las hace responsable de revisar los visados y la documentación necesaria.
    Esta nueva ley ya ha sido aprobada, a pesar de la protesta de las asociaciones de inmigrantes y parte de la sociedad española; pero con el beneplácito del PSOE, PP, IU y otros grupos; quienes nuevamente ven al inmigrante como mero recurso económico (nosotros diríamos “cholo barato”) y sin posibilidades de lograr una vida digna. Es decir, a los que escapamos de la pobreza, corrupción y falta de libertades en nuestros países, se nos condena por segunda vez a pasar lo mismo en el exilio.
    La población inmigrante se ha sentido defraudada por el PSOE y otros grupos de “izquierda”, quienes han asumido una vez más los postulados neoliberales en contra de un sector vulnerable, casi invisible. Esto ha llamado a los extranjeros en España a ir aglutinándose en torno a la defensa de sus derechos y a la formulación de propuestas desde la misma base, de tal manera que se pueda ir modificando lo pernicioso de estas nuevas medidas.